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Balance de la IX Asamblea de IU-Comunidad de Madrid

                             

“Si lográis cambiar la organización, me afilio al día siguiente”. Cuántas veces habremos escuchado esas palabras, a las que respondíamos con un: “si te unes a IUCM ahora, seguro que lo logramos”. Afiliarse para cambiar IU, cambiar IU para ganar afiliación. Parecía el dilema del huevo y la gallina, ¿cuál fue primero? La IX Asamblea de IUCM ha dado la respuesta: si se hubieran afiliado el cambio ya habría ganado y, si se afilian, el cambio será imparable.

Hoy, para mucha gente los dirigentes políticos son “parte del problema”. Es cierto; los políticos de la derecha defienden un sistema económico y político que provoca el sufrimiento de millones de familias: desempleo, desahucios, recortes en los derechos sociales, represión de los derechos democráticos…Igualmente es cierto en lo que se refiere a algunos dirigentes políticos, que proviniendo de la izquierda, cuando llegan a un gobierno hacen políticas de derechas, especialmente en el terreno económico. Este ha sido el caso del PSOE de Zapatero que allanó el camino, con sus contrarreformas sociales y políticas, a la ola reaccionaria que impulsa el PP. Hay un doble símbolo que refleja esto a la perfección: la reforma laboral y la reforma de la constitución.

Pero debemos aceptar que este problema, aunque sea en otra medida, afecta también a Izquierda Unida. Si bien en muchas partes del Estado español, nuestra organización es el reflejo del ambiente y las aspiraciones de la calle, en el caso de la Comunidad de Madrid, a lo largo de los años se ha consolidado un aparato burocrático cuyo núcleo dirigente se ha acomodado en sus puestos a “la política institucional”, sobreviviendo al margen de la realidad social. Con los movimientos sociales, como el 15 M y la crisis  económica, simplemente han quedado más en evidencia. La paradoja es que una organización que se creó para transformar la sociedad, se ha anquilosado y, mientras su militancia es protagonista de todos los conflictos y luchas en la sociedad, desde la huelga general a la plataforma contra los desahucios, sus dirigentes vegetan lejos de los problemas sociales y del control democrático de la militancia, llevando a la organización a la ruina económica y política.

Los embargos de las cuentas de muchas asambleas de base, por la seguridad social, debido a la ineptitud de los dirigentes regionales, no es sino un símbolo exacto de la bancarrota política.

La paradoja es que, precisamente la actitud crítica que lleva a muchas personas, activistas sociales, ha mantenerse al margen de la militancia política en IUCM, es la condición que permite que esta renovación se aplace.

Una renovación que es inevitable, que es producto del cambio en la situación política y económica, en las transformaciones gigantescas en la conciencia de mucha gente.  Pero los procesos no son iguales con una comadrona que sin ella. Cuantas más personas nos impliquemos en esta tarea, antes seremos capaces de poner en concordancia la finalidad con la que fue creada IU con su labor cotidiana. Las dos asambleas regionales que IUCM ha vivido en los últimos días han puesto de manifiesto que este proceso es imparable.

El viejo aparato dirigente de IUCM, tras décadas al frente de la organización, ha logrado renovar su mayoría pero por la mínima. Tan sólo 17 votos, de 802, han frenado un vuelco decisivo en la situación de nuestra organización. Las candidaturas encabezadas por Esther Gómez y Tania Sánchez tuvieron 290 y 97 votos, respectivamente, lo que suponía 387 apoyos frente a 404 que tuvo la candidatura oficial. Y era el segundo varapalo en quince días, pues en la Fase Regional de la Asamblea Federal la correlación había sido de 346 las candidaturas alternativas frente a 352 de la oficial, y 19 votos en blanco,  para elegir la delegación a dicha Asamblea, menos del 50% de los votos emitidos. 

Un resultado muy ajustado para el viejo equipo dirigente, a pesar de tenerlo todo a su favor: una normas muy poco democráticas tales como que los 80 miembros de la Presidencia Regional (que reflejaban la situación de hace 4 años y no la de ahora) fueran miembros natos, la obligación de presentar listas alternativas completas, en perjuicio de quienes estuvieran en minoría, etcétera. Por eso, podemos estar seguros de que en la base, la mayoría es partidaria de un cambio radical de la organización.

La mejor prueba de que eso es la derrota del informe de gestión, con 297 votos en contra frente a 287 a favor y 48 abstenciones. El descontento también cobró forma en dos enmiendas aprobadas contundentemente: una crítica con la actuación en Bankia y otra que planteaba la creación de la Asamblea de Madrid ciudad, con plenas competencias. Fueron aprobadas con 232 a favor y 162 en contra, la primera, y 330 a favor y169 en contra, en el segundo caso.

La actuación de nuestra representación en la Asamblea General de Caja Madrid que aprobó los pasos necesarios para crear BFA-Bankia, la integración en el Consejo de Administración de Bankia del principal dirigente de IU en la Caja, Juan Antonio Moral Santín, chocan frontalmente con las ideas y el sentir de la inmensa mayoría de nuestros afiliados y afiliadas. ¡Cuántas personas nos han echado en cara nuestra política en Caja Madrid-Bankia, con razón! ¿Cómo conciliar la presencia en la cúpula de Bankia mientras muchos militantes nuestros se jugaban el tipo tratando de impedir desahucios promovidos por esta misma entidad? Era necesario reconocer públicamente que esa política era inaceptable y que debemos cambiarla de raíz.

Por otro lado, la negativa a permitir que los militantes de Madrid ciudad tengan su propia asamblea local, con derecho a decidir su política, a dirigir la política municipal y a elegir democráticamente su candidatura al Ayuntamiento, era una situación antidemocrática que era imprescindible revocar para dar la posibilidad real de que IUCM se desarrolle en la ciudad de Madrid. Nadie aceptaría que el Ayuntamiento de Madrid se eligiera en una votación de toda la Comunidad y, sin embargo, esa era la norma en nuestra organización hasta este fin de semana. Si los militantes de IU de la ciudad de Madrid hubiéramos tenido capacidad real de dirigir la política local, nuestro grupo municipal en Madrid jamás hubiera respaldado la entrega de la medalla de la ciudad a uno de los principales artífices de la ruina y el subdesarrollo social que sufren la mayoría de los barrios madrileños, Alberto Ruiz Gallardón, suscitando la indignación de los trabajadores municipales y asociaciones de vecinos, en plena lucha contra los recortes del Consistorio. 

Pero esta IX Asamblea ha ido más allá y ha abierto un debate de fondo. Frente a las tesis del documento oficial que abogaban por un gran pacto social y una reforma del capitalismo, la candidatura “Cambiar IUCM para transformar Madrid” puso sobre la mesa un documento alternativo que revindica la transformación socialista de la sociedad y la superación del capitalismo, para no condenarnos a administrar la miseria como ya hizo Rodríguez Zapatero en el último gobierno del PSOE. Medidas como la nacionalización del sector financiero no son tareas a largo plazo, sino necesidades inmediatas para cualquier gobierno de izquierdas que pretenda encontrar soluciones reales al desempleo masivo y la destrucción de los derechos sociales.

Y, también, un documento que denuncia el fin de la época de los pactos sociales como vía de solución de los problemas que sufre la mayoría de la sociedad, rechazando la especialmente la posibilidad de un gobierno de concentración nacional. No se pueden resolver los problemas que tiene la mayoría de la sociedad con un acuerdo con quienes explotan cada vez más a los trabajadores, están convirtiendo la Sanidad y la Educación en un negocio, o salvan a los banqueros mientras desmantelan el gasto social. No son parte de la solución, sino del problema.

Sería una ingenuidad pensar que la lucha de clases se detiene a la puerta de las organizaciones políticas, al contrario, uno de los resortes del poder es intentar anular el trabajo, la propaganda, la educación en pro de la transformación socialista de la sociedad que debieran hacer las organizaciones de la clase obrera, y que sus dirigentes se conformen con las migajas que caen de la mesa de los poderosos. Que, aunque sea debajo de la mesa, participen del banquete, que sus condiciones de existencia se alejen de las de nuestra clase. Que acaben convencidos de que este es “el mejor sistema posible”, y que bastan algunos parches para mejorarlo.

La IX Asamblea ha sido un gran paso para transformar IUCM. El cambio ha empezado, pero los militantes de IUCM solos no podemos acabar la tarea. Miles de trabajadores y jóvenes están lanzándose a la lucha contra los recortes y agresiones que sufrimos, y necesitan una organización política que les ofrezca una alternativa real y un cauce democrático de participación. Esa fuerza ya existe, es Izquierda Unida Federal y somos la mayoría de los militantes de IUCM, que estamos intentando transformar nuestra organización para situarla a la altura de las circunstancias que vivimos, de la misma forma que miles de personas están buscando una alternativa para cambiar la sociedad. El dilema del huevo o la gallina está resuelto, ambos nos necesitamos, puesto que nuestra lucha es la misma lucha.