Archivo digital de la revista marxista Nuevo Claridad

¡Qué cosas más raras pasan! Resulta que un alcalde, el de Burgos, quiere hacer unos arreglos en un barrio de la ciudad, y van los vecinos, se cabrean y salen en masa a la calle para decir que no quieren que les hagan un bonito bulevar. Cuando la policía de Burgos, reforzada con antidisturbios de Valladolid, Madrid… les trata de convencer, por su bien, de que se queden tranquilamente en su casa con unas cuantas cargas y unas decenas de detenciones, resulta que se cabrean el doble, y salen aún más a la calle empecinados inexplicablemente en que no quieren el bulevar y un parking. Menos mal que el alcalde es una persona de por sí comprensiva y dice que no pasa nada, que no hay que ponerse así, se para la obra y ya hablaremos. Y resulta que los obcecados y desagradecidos vecinos le responden con que no se fían y que siguen enfadados. 

Esta es la surrealista información que se puede extraer de la versión suave que han dado la mayoría de los medios de comunicación diarios sobre la lucha vecinal del barrio de Gamonal. Pero hay otra versión más tajante y ofensiva que califica lo sucedido como “aquelarre radical” (La Razón) tratando de unir lo sucedido en Burgos con el mundo de ETA, pues así habían calificado ellos el día anterior la manifestación en Bilbao por el acercamiento de los presos; o la que define las manifestaciones vecinales como “Violencia radical” (El Diario de Burgos); o la ofrecida por el propio ministerio del Interior que también sigue esta línea al asegurar Francisco Martínez Vázquez, secretario de Estado de Seguridad, en una entrevista en la Cadena SER, que detrás de los disturbios se encuentran “grupos violentos que se desplazan” a distintos puntos del país. "Volvemos a constatar cómo se infiltran entre los vecinos grupos violentos"; O la de la alcaldesa de Madrid que, en la misma onda, condenó los “atentados de Burgos”.

Pero lo que ha sucedido en el barrio obrero de Gamonal, en Burgos, es que los vecinos y vecinas le han dicho ¡Basta, ya! a su alcalde, el Sr. Javier Lacalle, del PP. Han manifestado su hartazgo de que las instituciones se utilicen sistemáticamente en beneficio de unos pocos y sean incapaces de dar respuesta a los problemas que se van acumulando en un barrio obrero: paro, recortes de todo tipo… Pero, a veces, lo que más indignación provoca es comprobar de cerca el doble rasero y la doble moral de algunos gestores públicos. No hay 13.000 euros para mantener una Escuela Infantil pública abierta en Gamonal, pero si hay 13 millones para hacer un bulevar y un parking cuyo principal beneficiario será la empresa constructora ya que los vecinos salen perdiendo: tendrán menos lugar de aparcamiento y los 246 que lo hagan en el parking será pagando 20.000 euros por una concesión temporal.

Los vecinos y vecinas de Gamonal han comprobado, y demostrado, que sólo a través de la lucha y la organización colectiva se garantiza una defensa eficaz de sus intereses. Los vecinos y vecinas de Vicálvaro tenemos experiencia de cómo se consiguió la reapertura de la Avenida de Daroca, que no se privatizara el Parque de Valdebernardo o que no se destruyera la plaza de Juan Benet, en Valdebernardo, con un parking que pretendió construir el Ayuntamiento; con la lucha de los vecinos y vecinas: luchando.

La lucha de Gamonal comenzó hace más de dos meses y fue prendiendo hasta conseguir un participación masiva de los vecinos, primero en el barrio y después en toda la ciudad. Esa masiva participación es contagiosa y ha despertado la simpatía y solidaridad mucho más allá de las fronteras provinciales teniendo una repercusión social que le ha permitido conseguir el primer éxito; forzar al alcalde a parar temporalmente la obra. La repercusión nacional ha sido evidente como demuestra las más de 60 manifestaciones y concentraciones convocadas entre los días 15, 16 y 17 de enero por todo el territorio español en apoyo de esta lucha. Pero la firmeza de la lucha, manifestaciones diarias cada vez más numerosas, han conseguido que tenga repercusión internacional. Hasta Rajoy, durante su visita a Obama, se ha visto obligado a declarar que “hubiera preferido que no se hubieran producido y espero que terminen con cierta celeridad. [Pero] el pueblo español, en una situación complicada y difícil, tras cinco años de crisis, ha dado muestras de estar a la altura de las circunstancias más que sobradamente”. Comentando estas palabras el periodista de El País añadía: “Obviamente, no se refería solo a un conflicto local, sino al temor a que la tensión acumulada por el deterioro de los condiciones de vida de millones de ciudadanos en España pudiera llegar a desencadenar una explosión social”. (15. 1.14.).

Gamonal es más que un caso concreto de lucha. Gamonal es un síntoma de que el malestar social crece en todos los barrios obreros aunque no siempre salga a la superficie. Y a la vez es un aviso de que si se mantienen las política de hacer pagar las consecuencias de la crisis económica a los trabajadores y trabajadoras, a los jóvenes y a los más débiles, habrá más Gamonales. De hecho ya los hay. El mismo 10 de enero también hubo una fuerte movilización en Melilla tras la publicación de la lista de vecinos que podrán acceder a los empleos de seis meses que ofrecen la Delegación del Gobierno y el Ayuntamiento. No era la primera vez y es lógico en una situación en la que el paro en esta ciudad alcanza el 41,20% de la población activa.