Archivo digital de la revista marxista Nuevo Claridad

Un año más, la fecha de “la diada” nos viene a recordar que el pueblo tiene muchos derechos democráticos por conquistar en el Estado español, destacadamente la elección de la forma de Estado, acabando con la monarquía impuesta, y el derecho a decidir el grado de vinculación entre sí de los pueblos que lo componen.
El pueblo catalán se ve en la necesidad de salir a la calle para reclamar el derecho que es negado a todos los pueblos que componen el “Reino de España”: el derecho a su libre determinación.
Ni el gobierno del PP ni el Tribunal Constitucional pueden evitar lo que sólo es decisión del pueblo catalán y sus representantes políticos, que han acordado mayoritariamente realizar una consulta democrática. Consulta en la que tanto los ciudadanos catalanes que quieren la independencia como aquellos que desean seguir unidos al Estado español podrán expresarse. Y el grado de apoyo a ambas opiniones deberá ser tenido en cuenta a la hora de definir la futura relación.


El régimen del 78 se tambalea; ante los ojos de una gran parte del pueblo se identifica cada vez más como un régimen al servicio de una minoría de privilegiados, que ven crecer sus beneficios económicos mientras se deteriora cada vez más el nivel de vida de la mayoría de la población.
En Catalunya, este otoño dará paso a un nuevo momento político que ni la derecha nacionalista y conservadora catalana, ni la derecha nacionalista y conservadora española deben protagonizar. Las derechas, que tanto han coincidido en el modelo de los recortes y la austeridad injusta y suicida, no pueden liderar en Catalunya y en el resto del Estado las opciones de reconstrucción de nuestro modelo común de convivencia, porque llevarán el proceso a un desastre para el pueblo trabajador, en Catalunya o en el resto del Estado. 
El escándalo protagonizado por la familia Pujol, no sólo es una muestra de la corrupción que corroe a todo el sistema en el Estado español, sino la confirmación de lo que siempre hemos defendido: la burguesía catalana, o la vasca, comparten la corrupción y la política de la burguesía española. Sus intereses son muy distintos de los de los pueblos a quienes dicen representar. Sólo el pueblo trabajador defenderá consecuentemente los derechos democráticos de las nacionalidades, al tiempo que defendemos los derechos sociales.
Debemos ser las izquierdas, los movimientos sociales y la ciudadanía crítica los que debemos, en un nuevo marco Constituyente, presentar en el Estado Español una alternativa sólida que reconozca la capacidad de decidir a los pueblos y que, al mismo tiempo, plantee una opción común de alternativa democrática y socialista. Es decir, una alternativa que garantice al conjunto de los pueblos del Estado unos derechos democráticos reales, empleo digno, vivienda y servicios públicos acordes con las necesidades. Eso sólo puede garantizarlo una República Federal basada en la nacionalización de los sectores estratégicos de la economía, para ponerlos al servicio de las necesidades de la mayoría con una planificación democrática de la misma.
Algo que sólo podrá alcanzarse mediante la lucha, la movilización más extensa y continuada, la combinación de los movimientos sociales y el movimiento sindical, poniendo todas las fuerzas institucionales al servicio de esta lucha, siendo un instrumento más del pueblo. La izquierda no estaría a la altura de las exigencias históricas si no somos capaces de impulsar una amplia unidad en la acción social e institucional de todas aquellas personas que por encima de sus diferencias de nacionalidad quieren una Cataluña, Estado español, Europa y un mundo mejor.
Y esa unidad en esta lucha sólo puede lograrse de forma voluntaria, nunca con la imposición. Por eso defendemos el reconocimiento del derecho de cada pueblo a decidir democráticamente cuál es su grado de vinculación con el actual Estado español o con la futura República a la que aspiramos.
Izquierda Unida rechazará formar parte de cualquier hipotética opción de gobierno que no incluya ese proyecto de República Federal, basada en el principio de libre adhesión.
En ese nuevo marco constituyente que genere una Nueva Sociedad, en la que valga la pena vivir y por la que valga la pena luchar, en función de las personas que la componen, en el que encontraremos las soluciones que superen la crisis no para las grandes fortunas, sino para el conjunto de del pueblo trabajador que ya no espera, que ya ha empezado a protagonizar el cambio.

Alberto Arregui, miembro de la Presidencia Federal de IU