Archivo digital de la revista marxista Nuevo Claridad

 Si EUPV es la garantía para dar batalla frente a la hegemonía ideológica de la derecha, según las palabras de su reelegida coordinadora Marga Sanz, se debe si acaso, entre otros afortunados factores, a la presencia en su seno de jóvenes marxistas como la diputada por Castellón, Marina Albiol. Una treintañera con aspecto de chiquilla, nacida en una familia de pescadores del Grao; una hija de la clase obrera.

El optimismo de la organización de izquierdas más solvente del país tiene su razón de ser. “Desde hace un par de años, la clase trabajadora ha tomado conciencia. Antes, nadie hablaba de que los banqueros fuesen unas sanguijuelas, y ahora está en boca de todos. 

La oposición al sistema capitalista estalla en los labios de la gente. Hay conciencia de quién es el enemigo”, sentencia la diputada en una de las salas de prensa de Las Cortes. Pelo corto, al estilo de la beat generation, camisa a rayas negras de marinera, un bolso de colores y ni un solo abalorio: nada que ver con las faldas plisadas y las corbatas con las que suele uniformarse la arraigada “clase política”.

Aquí está para cambiar las modas, Marina Albiol en estado puro, segura de sí misma y con una rotundidad propia de una disciplinada militante de partido. Una joven generación revolucionaria que tiene mucho que decir y que se distancia de los viejos dinosaurios estalinistas, afortunadamente en vías de extinción.

Pero que nadie se llame a engaño. “Claro que soy comunista, de los que seguimos con la hoz y el martillo”, se planta desafiante frente a todos aquellos mistificadores que tratan de esconder este término por miedo al qué dirán. La diputada se afana en recordar así mismo, “las distintas sensibilidades” que conviven en la coalición, una expresión muy de moda en EU, para unificar el jardín de tendencias que a menudo bloquean el avance de la izquierda en este magullado país. 

A nadie se le escapa que Esquerra Unida tiene una espina dorsal integrada por marxistas convencidos y en absoluto renegados. Marina encaja de lleno en la línea del pensador italiano Gianni Vattimo cuando dice en una entrevista reciente en Le Monde Diplomatique en español: “Yo sigo hablando de comunismo. La idea de hablar nuevamente de comunismo es fundamental (…) Pienso en un comuismo más de oposición que de toma del poder de inmediato (…) Ahora tenemos la electrificación y no el soviet. Tenemos un desarrollo científicotecnológico empujándonos hasta el extremo, deshumanizando la vida de las personas, necesitamos el soviet (…)” Marina Albiol cree en el soviet, las organizaciones de masas, y recuerda la lección dada a la izquierda por los movimientos del 15-M.

“Ante el veto de los medios de comunicación son fundamentales las redes sociales. Hay una oportunidad única con estos medios, aunque no hay que olvidar que todavía hay mucha gente que no tiene acceso a ellos”. Para la diputada aprovechar la plataforma digital es tan importante como el antiguo proselitismo.

La joven diputada Albiol está a años luz del amaneramiento y la rigidez habitual de muchos parlamentarios. Su desenvoltura y su cordialidad crean empatía. En realidad esta mujer de aspecto inocente es un animal político. Entró a militar en el Partido Comunista del País Valenciano a los dieciocho años, digna hija de su padre pescador, y así hasta ahora.

Fajada en la lucha dialéctica en el Parlamento valenciano secuestrado por el PP, convertido a menudo en un circo con sus silencios y descarado cinismo. 

Albiol no escatima críticas a esa izquierda que está a su derecha: “El PSPV hace políticas de derechas. Con los socialistas la relación es correcta cuando hacen oposición. La cosa cambia cuando gobiernan. En realidad su política no se distancia de la derecha. Y eso conduce a una paradoja. A saber, nosotros hemos de impulsar la política socialdemócrata que ellos no hacen”. Esta joven de mirada franca e intensa está cargada de responsabilidad en la coalición. Además de ser diputada por Castellón con todo lo que implica de no parar quieta, es responsable de las áreas de Sanidad, Infraestructuras, Política Lingüística y Derechos Humanos. No parece muy abrumada por esto la diputada. Claro que bajo esta mirada comunista de acero bruñido, Marina ofrece su vena lúdica y cuando nos despedimos en la puerta de su grupo parlamentario, confiesa sonriente: “Pon que soy una fans absoluta de Ovidi Montllor”. Así es Marina, una joven bolchevique con muy buen gusto.

 

 

Artículo publicado en "La Veu del País Valencià"

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