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Por una U.E. democrática y socialista

El camino es salir del sistema, no del euro

Aportación a la Conferencia sobre Europa de Izquierda Unida (22 de junio de 2013)

INTRODUCCIÓN

¡Europa! para más de una generación de la clase trabajadora en el Estado español, la palabra Europa, asociaba a su sonido ideas de progreso, de empleo, mejores condiciones de vida y libertades democráticas.

 

Era lógico, mientras “el milagro alemán” se desarrollaba de la mano del plan Marshall, aquí sufríamos una cruel dictadura, al igual que en Grecia y Portugal. Largos trenes y pasos de fronteras han sido testigos de la emigración económica y el exilio político que daba una base material y psicológica al sueño del europeísmo.

 Los ofrecieron esa Europa, superadora de dos “guerras mundiales”, vendiéndonosla con la envoltura de un proyecto de libertad, igualdad y fraternidad, un regalo envenenado, el de una Europa por y para los mercaderes.

Tan simplista era entonces hacer depender todo progreso económico y social de nuestra entrada en el Mercado Común Europeo, como hoy presentar a Bruselas como el origen de todos nuestros males. Recordando a Spinoza, ante estos trastornos debemos inclinarnos a reflexionar con mayor atención y no caer en simples celebraciones o lamentaciones. (*)

Si queremos llegar a una comprensión de los problemas que azotan al viejo continente y elaborar alternativas, tendremos que desprendernos de la propaganda para incautos y saber que, los llamamientos huecos a intereses humanistas y la solidaridad entre los pueblos, saliendo de las bocas de los grandes propietarios europeos, son como un lazo de raso en la cola de una hiena en pleno banquete. E imitando al detective deberemos decir: “Cherchez le bénéfice”. Ya que todo el comportamiento de la burguesía europea y, por tanto, de los gobiernos a su servicio, nos conducirán a una sola motivación: la búsqueda del beneficio privado.

¡He ahí el motor del mundo: el beneficio económico! No iba a ser menos la Unión Europea que, promovida por intereses empresariales, adoptó en sus inicios un nombre que desnudaba sus intenciones: La Comunidad del Carbón y del Acero, negros e inoxidables “valores democráticos”.

Europa, como proyecto capitalista, y el euro, como expresión de este proyecto exigen hoy análisis y posicionamiento para la izquierda transformadora, pero si algo podemos afirmar aún sabiendo que la demostración tendrá que venir después, es que el problema de Europa va mucho más allá de una moneda.

La unidad de los países y pueblos que componen Europa para la planificación conjunta de sus recursos económicos no es una opción ES UNA NECESIDAD. Por tanto indicar el camino de la autarquía como opción es intentar hacer volver atrás la rueda de la historia.

 

(*) “En lo que a mí respecta, estos trastornos no me provocan risa ni lágrimas, sino que me incitan más bien a filosofar y a observar con mayor atención la naturaleza.” Spinoza.

 

Como intentaremos demostrar el euro, desde luego, no es el óbolo que llevará a la clase obrera a cruzar la oscura laguna de la crisis económica, pero Caronte tampoco nos prestará sus favores a cambio de una peseta.

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