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Charla de Alberto Arregui en un acto de Joves de Esquerra Unida del Pais Valencià, en Alicante
El siguiente video es la grabación de la intervención de Alberto Arregui (Presidencia Federal de IU) en un debate organizado en Alicante por Joves de EU, para debatir el panorama político después de las elecciones europeas, la situación de la izquierda en general en el Estado español y el papel que IU debe jugar en los próximos y decisivos años.

Su exposición arrancó de la siguiente idea: “No es ningún secreto: a lo largo de la historia vemos cómo una minoría tiene el poder económico, político y cultural, en sus manos y explota la riqueza de la sociedad en su propio beneficio. Pero, de vez en cuando, sólo de vez en cuando, su dominio se tambalea. Son muchos los factores que intervienen en esto, pero no hay duda de que los momentos en que el poder establecido entra en crisis y la gente común, las familias de clase obrera, el pueblo… irrumpe en la escena para reclamar sus derechos, para exigir el producto de su trabajo, son momentos excepcionales”.
La historia siempre ajusta las deudas pendientes y hoy eso está sucediendo con el régimen del 78, que está herido de muerte, en una situación en la que se unen la crisis política de dicho régimen y la crisis económica del capitalismo.
Pero, para poder llevar a cabo la transformación de la sociedad, también debemos transformar nuestras propias organizaciones. Es muy interesante lo que decía Antonio Gramsci, en sus Comentarios a Maquiavelo:“Los partidos nacen y se constituyen en organizaciones para dirigir las situaciones en momentos históricamente vitales para sus clases; pero no siempre saben adaptarse a las nuevas tareas y a las nuevas épocas, no siempre saben adecuarse al ritmo de desarrollo del conjunto de las relaciones de fuerza (y por tanto de la posición relativa de sus clases) en un país determinado o en el campo internacional... La burocracia es la fuerza consuetudinaria y conservadora más peligrosa; si ésta acaba por construir un grupo solidario, que se apoya en sí mismo y se siente independiente de la masa, el partido acaba por volverse anacrónico, y en los momentos de crisis aguda queda vacío de su contenido social y queda como apoyado en el aire”.
Como Alberto señaló en su charla, “un gobierno de izquierdas, mañana mismo, tendría que empezar su labor planteando su negativa a aplicar los planes de austeridad decretados por la UE, a pagar la deuda acumulada durante estos años, en gran medida para salvar a los bancos. Si no hace eso, se encontraría atado de pies y manos para aplicar una política de izquierdas”.
La política de la burguesía implica un trasvase de rentas de la clase trabajadora a la patronal. Una política de izquierdas implicará un trasvase en sentido contrario, con un incremento del gasto social, la jornada laboral de 35 horas sin reducción salarial, la anticipación de la jubilación a los 60 años, etcétera. Pero estas medidas son inseparables de la nacionalización de los sectores estratégicos, empezando por la banca. Por eso, para un gobierno de izquierdas, un programa socialista es una cuestión práctica. De ahí que tenga pleno sentido proclamar “¡Seamos realistas, pidamos el socialismo”

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