Archivo digital de la revista marxista Nuevo Claridad

"En estos meses de huelga hemos descubierto que el único camino verdadero para el obrero es la unión y la lucha. Y, precisamente porque hemos roto con el miedo, nos han dado el escarmiento de los asesinados, heridos, despedidos y detenidos. Es muy peligroso que los obreros pierdan el miedo, porque el mundo sería nuestro en cuatro días; esta es la explicación de la masacre de Vitoria. No conviene que los esclavos se rebelen y rompan las cadenas, porque entonces peligra la situación de los ricos, de los que viven bien, de los que amontonan millones sin trabajar, de los que gobiernan apoyados en los fusiles, en los tanques y en la fuerza.

La experiencia de estos meses nos ha demostrado que podemos triunfar, que debemos tener confianza en nosotros mismos, que todos los obreros unidos somos una fuerza tremenda que hace temblar a los ricos y sus gobiernos" (Gasteiz).

Del libro de "Ruedo Ibérico", del tercer trimestre de 1.976, titulado: GASTEIZ VITORIA, "DE LA HUELGA A LA MATANZA".

Los cronistas oficiales de "La Transición" no han tenido ningún rubor en volver a mentir acerca de diversos acontecimientos. Pero si hubiese que destacar un proceso sobre el que se han derramado distorsiones, se han ocultado los hechos y se ha negado la voz a sus protagonistas, estaríamos hablando de Marzo de 1.976 en Vitoria.

Nosotros, con nuestros modestos medios, estamos intentando reparar esta injusticia histórica que se reflejó en el programa de televisión y en los vídeos de V. Prego, respaldada por el gobierno, por las cadenas televisivas oficiales y el diario "independiente de la mañana", El País, en una santa alianza contra la historia y la lucha del movimiento obrero del Estado español.

Los Osorio, los Fraga, los Martín Villa, a quienes la sangre derramada aún debería quitarles el sueño, pudieron defender la más fascista versión del asunto, sin miedo a que nadie les llevase la contraria, ya que tan democrático monárquicos medios de comunicación no permitieron que se oyese la voz de ninguno de los auténticos protagonistas.

El 3 de marzo de 1.996 se cumplen veinte años de los acontecimientos que tuvieron lugar en 1.976. Fue uno de los episodios más críticos de la transición. Uno de aquellos momentos en que la clase obrera podía haber tomado el cielo al asalto.

Todos aquellos que vivimos los acontecimientos aprendimos para siempre que la clase obrera unida y decidida puede alcanzar cualquier objetivo que se proponga.

Todos los cimientos del "franquismo sin Franco" temblaron. El análisis marxista de la historia reveló toda su superioridad: El 3 de marzo hizo más para acabar con la dictadura, que todas las "Juntas", "Plataformas" y "Platajuntas" que impotentes hicieron llamadas a la democracia, mientras las libertades fueron conquistadas por la lucha.

Todo el método terrorista de ETA, a pesar de la simpatía con que entonces contaba, demostró no ser más que una anécdota, expresión de desesperación, frente al torrente arrollador de las movilizaciones de masas en todo Euskadi en torno al 3 de marzo.

Nuevo Claridad, nació también en esas fechas.

Precisamente el 2 de marzo del 76 teníamos en Vitoria una reunión de las Juventudes Socialistas, y el mismo día 3 otra en Pamplona para preparar, entre otras cosas la salida a la calle de una revista que agrupase a los marxistas del movimiento socialista.

En el número 2 de Nuevo Claridad, en 1.976, decíamos analizando el 3 de marzo: "Con respecto a la generalización de la lucha a otros sectores de la población, en general se llevó bastante bien. Sólo hubo pequeños fallos, tales como algunas intervenciones que echaban la culpa de las deficiencias de la Seguridad Social a los practicantes, enfermeras,...

Los médicos y las enfermeras también son asalariados y si en algunos casos no atienden debidamente al enfermo la culpa, en general, no es suya sino del tratamiento que les dan dentro de la Seguridad Social, obligándoles a trabajar demasiadas horas, en malas condiciones y a veces con salarios muy bajos. Insistimos en esto porque estas intervenciones sólo pueden traer como consecuencia un enfrentamiento con sectores que son aliados potenciales nuestros.

Pero nuestro punto más débil ha sido los insuficientes intentos que se han hecho para generalizar la lucha al resto del Estado español y especialmente a nuestros compañeros del País Vasco. Ni siquiera la información que se dió de nuestra lucha en otras partes fue suficiente para contrarrestar el boicot generalizado que hizo la prensa burguesa nacional con respecto a los acontecimientos en Vitoria.

Nosotros pensamos que los partidos obreros y especialmente los que tienen mayor influencia entre los trabajadores estaban obligados a generalizar las luchas al resto del País Vasco y a todo el Estado, no sólo en solidaridad con nuestra lucha, sino también por las reivindicaciones concretas de cada localidad para avanzar así hacia la HUELGA GENERAL en todo el Estado, que derroque a la dictadura Juancarlista.

¿Hubiesen caído asesinados nuestros cinco compañeros si los partidos obreros hubiesen hecho todo lo que estaba en su manos para extender nuestra lucha? Si los trabajadores de Guipúzcoa, Vizcaya, Pamplona,..., hubieran estado en lucha y en vez de una Asamblea como la de San Francisco, hubiera habido varias; ¿habrían podido concentrar la cantidad de fuerzas policiales que trajeron a Vitoria? Lo que hubiese pasado es que hubiesen tenido que repartir todas sus fuerzas para hacer frente a los distintos frentes en los que nosotros estábamos luchando. De esta manera no se hubiesen sentido tan seguros y les hubiera sido más difícil disparar contra nosotros...

"Al poco de comenzar la lucha los compañeros del PCE plantearon que la 'lucha había llegado a la cima de sus posibilidades' y por tanto había que volver al trabajo. Sin embargo la experiencia no les dió la razón.

"Nicolás Sartorius, del Secretariado de CCOO, ha calificado en la revista Triunfo de "movimiento inmaduro" al movimiento obrero de Vitoria. Las palabras de Sartorius no sólo demuestran que él no ha comprendido nada de la lucha de Vitoria sino que son una prueba de que este señor no tiene ninguna confianza en las fuerzas de la clase obrera...

"Una de las lecciones fundamentales de la lucha de Vitoria es que no basta una lucha a nivel de fábrica sino que es necesaria una lucha política a nivel del Estado español, y ésta sólo puede ser llevada a cabo por un partido Socialista Revolucionario de masas que luche por los auténticos intereses de la clase obrera, por medio de una política de total independencia de clase.

NUEVO CLARIDAD d e f e n d e r á siempre esta política, que representa las mejores tradiciones del Socialismo en nuestro país.

Hacemos un llamamiento a los obreros a entrar en las Juventudes Socialistas, el PSOE y la UGT para luchar por esta política, la única capaz de llevarnos al derrocamiento de la dictadura juancarlista y a la REVOLUCION SOCIALISTA, la única pendiente en nuestro país".

El 3 de marzo marcó dos campos, uno, el de aquellos que basándose en esa lucha, pensábamos en la necesidad de la acción conjunta de las organizaciones obreras para romper con la dictadura.

Pensamos que los acontecimientos posteriores nos dieron la razón: Montejurra del 76, Enero del 77 en Madrid, la semana proamnistía en Euskadi justo antes de las elecciones del 77, los acontecimientos de los sanfermines del 78,...

Pero al mismo tiempo el 3 de marzo suministró, más que miedo pánico tanto a un sector de los dirigentes obreros (así lo confirma lo dicho por Sartorius) que temían perder el control de los trabajadores, como de la burguesía que comprendía que sus intentos por mantener lo más posible de la dictadura con envoltura monárquica podía desembocar en una revolución.

Es curioso, y constatable, que la burguesía, uniendo el 3 de marzo al abril portugués del 74, creía mucho más en el peligro de una revolución que los dirigentes obreros, que todos los días se desayunaban con "la impotencia de los demócratas" y se acostaban con el "coco" del involucionismo.

Así tras el 3 de marzo se formó la PlataJunta Democrática por un lado y por el otro se promocionó a Suárez como acelerador de la reforma. (Ver análisis de la Transición en Nuevo Claridad número 7, Segunda época).

Fraga había intentado "hacerle la cama" a Suárez con el 3 de marzo. En Vitoria llegó a rumorearse que incluso estaba allí ese día. Fuera como fuese, el hecho es que le salió el tiro por la culata.

Los planes de la burguesía necesitaban dos cosas: Que desde el régimen se hiciese una reforma "por arriba" para evitar una explosión, y, sobre todo, contar con que la oposición frenaría el movimiento obrero y la colaboración con dicha reforma. La colaboración SuárezCarrillo, con sus respectivos adláteres, se convertía en el binomio para frenar el movimiento independiente de la clase obrera que tuvo su máxima expresión el 3 de marzo de 1.976 en Vitoria.

Hoy que tenemos frente a nosotros la amenaza de un gobierno del PP es necesario recuperar la memoria histórica.

Quienes se acercan a La Moncloa son aquellos que cubrieron de sangre las calles de Vitoria, Elda, Basauri, Tarragona, Madrid, Pamplona,... No los mismos en sentido metafórico, sino con nombres y apellidos; Fraga, Martín Villa, Osorio..., los franquistas, disfrazados primero de UCD, y AP, y ahora de PP.

Aprendamos de la historia; no permitamos ni que se olvide ni que se tergiverse.

Hemos decidido reproducir un artículo escrito por Koldo Usín, que entonces era el Secretario de Organización de la UGT de Alava, con ocasión del quinto aniversario de los acontecimientos en el Nuevo Claridad número 93 de su primera época (5.V.81.), que mantiene toda la vigencia del análisis de los hechos, y así mismo una cronología detallada de los acontecimientos.

Confiamos en que cumplan una papel positivo en colaborar a que aquellas muertes y aquellos esfuerzos de la lucha no hayan sido en vano.

La Redacción Nota: Quisiéramos agradecer la inestimable colaboración del periodista Luis Ciarrusta al permitirnos utilizar su fotografías para ilustrar este trabajo