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Antecedentes.

A principios de 1975 se formó la Coordinadora Obrera de Vitoria, compuesta por representantes de los comités o comisiones de fábrica, donde hay elementos de los diferentes grupos políticos en la clandestinidad y gente independiente. Con reuniones semanales o quincenales se transmiten información y preparan plataformas reivindicativas: Aumento salarial de 5.000 o 6.000 pesetas, la jornada laboral de 40 o 42 horas, mejoras sociales.

Casi todas las revisiones salariales de la mayoría de las fábricas coincidían a principios de 1976.

Durante dos meses, antes de fin de año, las comisiones o comités de fábrica, hicieron miniasambleas con la gente más combativa de cada fábrica, se tiraron hojas que intentaban hacer tomar conciencia a la clase obrera, y pidiendo a los jurados o enlaces (trabajadores integrados en el sindicato vertical franquista) que se pusieran al frente de la plataforma o dimitieran.

Desarrollo

Se preveían unas negociaciones duras, pues la crisis económica estaba actuando y los empresarios estaban acostumbrados a una gran productividad con bajos salarios.

A finales de diciembre, los trabajado res de Forjas alavesas al tratar de hacer una reunión para discutir el convenio, encontraron el local con las puertas soldadas.

400 trabajadores deciden una plataforma en la que destacan las 6.000 pesetas de subida salarial y el no a los cuatro turnos, eligiéndose una comisión representativa, pues los jurados y enlaces (sindicato vertical) habían aprobado los cuatro turnos.

El 9 de enero salen a la huelga y siguen después el resto de las empresas sobre las que descansó todo el conflicto: Mevosa, Aranzábal, Gabilondo, UGO, Arelaniz, Areitio, Cablenor, Orbegozo, Industrias Velasco e Industrias Gálicas. A estas empresas se sumaban otras que estaban unos días en conflicto y luego se solucionaban.

Primera semana (del 11 al 18 de enero)

Después de dos días de huelga dentro de la fábrica, con paros totales y asambleas, las empresas cerraban por orden gubernativa o por decisión de los empresarios.

Se eligen comisiones representativas para negociar en un principio y con más funciones según avanza el conflicto (moderador, elaboración de propuestas de lucha, caja de resistencia, etc.).

El sindicato vertical, sus jurados y enlaces, son rechazados y, con posterioridad a los cierres patronales, cada fábrica realiza asambleas en una iglesia.

El viernes 16 de enero, son despedidos 20 obreros de Forjas Alavesas y en una asamblea de Mevosa participan trabajadores de Forjas, Aranzábal y Gabilondo para informar.

Segunda semana (del 18 al 25 de enero)

Salen Cablenor, UGO, Orbegozo y Areitio, consolidándose el grupo de empresas en huelga. Se siguen eligiendo comisiones representativas coordinándose entre sí y se realiza la primera asamblea conjunta de obreos en huelga de San Francisco de Asís, acordándose una plataforma conjunta cuyos puntos centrales son:

  1. Romper la congelación salarial.
  2. Ningún despedido, ni detenido ni represaliado.
  3. No al sindicato vertical y ratificación de la Asamblea como único órgano de negociación.

Se hacen concentraciones y marchas frente a la sede del sindicato vertical, con fuerte presencia policial, y 500 mujeres celebran una asamblea en la iglesia de Belén en solidaridad con los huelguistas.

Tercera semana (del 25 al 31 de enero)

Una vez establecida la representatividad de los trabajadores, pasan a la ofensiva la patronal, el sindicato vertical y la policía publicando panfletos injuriosos contra algunos dirigentes obreros.

Los despidos en Forjas se incrementan (22) y la policía interviene desalojando Industrias Gálicas y contra un grupo de trabajadores en Orbegozo que trataba de impedir la carga de camiones.

Se establecen piquetes de vigilancia para controlar entradas y salidas del personal y mercancías, y se forman cajas de resistencia previendo la duración de la huelga.

En la segunda asamblea conjunta, con San Francisco abarrotado, se propone salir a la calle y extender la huelga, aprobándose a mano alzada.

Cuarta semana (del 1 al 8 de febrero)

Vestidos con buzos y batas, los huelguistas hacen una concentración en la plaza de la Virgen Blanca, centro neurálgico de Vitoria, durante todo el fin de semana.

Las marchas se suceden y la policía disuelve brutalmente una manifestación (22 lesionados), que iba hacia el sindicato vertical y prohíbe la asamblea de Mevosa.

La construcción para dos días por su conflicto y el profesorado decide no cobrar las permanencias en solidaridad, Michelín (4.000 trabajadores) tiene varias asambleas.

Se hace la primera asamblea informativa, acudiendo 3.000 trabajadores que no están en huelga, aunque fracasa un paro de solidaridad del 3 de febrero.

Quinta semana (del 9 al 15 de febrero)

Todas las patronales lanzan la ofensiva conjunta de abrir las fábricas para dividir al movimiento huelguístico. Se forman piquetes para ir a las paradas de los autobuses y entradas de las fábricas e invitar a los empleados y técnicos a que no entren a trabajar, la causa es común, denunciando también a los esquiroles.

Hay cinco detenciones con lo que su liberación se convierte en un punto central de reinvidicación. En estos momentos se realizan en diversas parroquias nueve asambleas obreras diarias.

Las esposas e hijas de los trabajadores en huelga hacen un marcha de «las bolsas vacías», con gran repercusión en la ciudad, recolectando fondos para las cajas de resistencia. Se invita a salir a Michelín sin resultados.

Se organizan piquetes masivos que van a las zonas industriales en plan informativo.

Tras las asamblea conjunta hay una marcha muy numerosa hasta el Gobierno Civil. Se habla con el gobernador, sin resultados y la policía interviene muy duramente.

Se realiza una asamblea permanente durante toda la noche en San Francisco con 1000 personas, de donde sale un convocatoria de huelga general para el lunes 16.

Sexta semana (del 16 al 22 de febrero)

La huelga general del lunes tiene un alcance limitado, pero como jornada de lucha tuvo gran impacto. Aunque las fábricas paradas al comienzo de la jornada totalizaban cuatro mil trabajadores de 18 fábricas, su presencia en la calle junto a los cinco mil huelguistas fue muy activa, y se vio auxiliada por cinco mil estudiantes.

Hubo también fuertes enfrentamientos con la policía y la consigna que gritaban fue «liberación de los detenidos». Estos fueron liberados inmediatamente a pesar de los cargos que había contra ellos, valorándose como un éxito de la unidad y fuerza del movimiento huelguístico.

Pero la patronal sigue intransigente negándose a negociar, varias empresas más paran en solidaridad y mil mujeres hacen la marcha de las «bolsas vacías».

Sectores de Banca y Comercio también se solidarizan, acabando la semana con enfrentamientos entre obreros y policía.

Ultimos días (del 23 de febrero al 2 de marzo)

La convocatoria de huelga general se valora como fracaso, saliendo la mitad de la semana anterior, y componentes de pequeñas empresas. Aparece la tensión y las dudas.

La comisión de Aranzábal empieza una huelga de hambre hasta que la empresa no rectifique su amenaza que consistía en dar de baja a la plantilla de la seguridad social y retirar la última oferta, concluyendo a los cuatro días.

Tiene importancia la asamblea del día 27, donde acuden 5.000 obreros no implicados en el paro, donde se pide solidaridad y se hace un análisis más político y menos economista y reivindicativo, llamando a la huelga general.

El 28 hay varias marchas hacia el centro disueltas con dureza por la policía, motivando que el centro de la ciudad quedara desierto.

El lunes 1 a las cinco de la tarde se hacen la asamblea conjunta y cinco asambleas de barrio con asistencia masiva de trabajadores, mujeres y jóvenes. El periódico de Vitoria Nortexpress titula a toda plana: «Hacia la normalidad».

Día 3 de marzo

La huelga general consigue su objetivo de parar la actividad industrial y ciudadana.

A las 10 de la mañana Vitoria está paralizada y además está en la calle. Comienzan las manifestaciones desde los barrios hasta el centro, la manifestación de Adurza tiene más de 5.000 personas, hay otra manifestaciones numerosas desde Ali, Arana y Zaramaga. Se estima el paro en un 80% de una población activa de 50.000 personas.

Los primeros incidentes de la mañana junto a las gasolineras de la Avenida suponen 12 heridos, 3 de ellos de bala. A pesar de todo se vuelven a reunir a las 5 de la tarde en San Francisco, rodeados por la policía. Acaba con el balance de 5 muertos y más de 80 heridos.

Días posteriores

Destacan el funeral al que acuden 100.000 personas. El 8 hay una huelga general en el País Vasco y paros en todo el Estado español. Según un analista la mayor huelga que tenía lugar en Madrid desde la República.

En Vitoria se detiene a los dirigentes obreros por un lado, y se aceptan la mayoría de las demandas reivindicativas y se readmite a los despedidos, por otro.

El 6 de agosto del 76, un millar de personas reciben a los 3 últimos detenidos de las huelgas generales de Vitoria.